El Cuarto Contacto (The Four Kind)

 

La película se presenta desde el principio como un filme documental. En 2009, Milla estaba en pleno apogeo gracias a la saga Resident Evil (ya se había estrenado las primeras tres entregas). Después de años interpretando a Alice, la guerrera badass, aquí intentó un rol más dramático y vulnerable: una psicóloga viuda y madre de familia. Fue uno de sus primeros intentos de salir del molde de acción pura, aunque seguía llevando algo de esa intensidad física y emocional que la caracteriza.

Dentro de la filmografía de Milla Jovovich, esta película ocupa un lugar especial, ya que junto a otras películas como El Quinto Elemento y la ya mencionada saga de películas de Resident Evil que fue dirigida en su momento por Paul W. S. Anderson; El Cuarto Contacto es una de las cintas más recordadas de su etapa de mayor auge comercial.

Mientras en Resident Evil encarnaba a una heroína de acción, aquí demostró que también podía cargar con un papel dramático y vulnerable, lo que ayudó a que la película se quedara grabada en la memoria de muchos.

La propia Milla Jovovich aparece en pantalla rompiendo la cuarta pared para advertir al espectador que interpretará a la Dra. Abigail “Abbey” Tyler, y que la historia que veremos es una mezcla de grabaciones reales y dramatizaciones de eventos ocurridos en Nome, Alaska, en el año 2000.


SINOPSIS

En la remota ciudad de Nome, Alaska, la psicóloga Dra. Abbey Tyler (Milla Jovovich) intenta reconstruir su vida tras la misteriosa y violenta muerte de su esposo, Will, ocurrida mientras dormía a su lado. Quedó viuda con dos hijos: la adolescente Ashley y el pequeño Ronnie.

Mientras continúa con su práctica privada, Abbey comienza a notar un patrón inquietante entre varios de sus pacientes: todos sufren trastornos del sueño similares. 

Despiertan a las 3:33 AM, aterrorizados y muchos mencionan haber visto un búho blanco que los observa fijamente desde la ventana de su habitación.

Al principio, Abbey cree que se trata de alucinaciones o estrés postraumático colectivo, pero decide profundizar usando hipnosis regresiva.

A medida que avanza en las sesiones de hipnosis (que son grabadas en video), los pacientes comienzan a relatar, entre gritos y pánico extremo, experiencias aterradoras: figuras humanoides que entran en sus casas, parálisis del sueño, luces brillantes y la sensación de ser sacados a la fuerza de sus hogares. Algunos describen seres que no son humanos y hablan en un idioma antiguo que parece sumerio.

Paralelamente, se revela que Nome tiene un historial anormalmente alto de desapariciones desde los años 60´s (muchas más que la media nacional), casos que las autoridades nunca han podido explicar. El sheriff local (Will Patton) y un psicólogo colega (Elias Koteas) se ven involucrados en la investigación de Abbey, aunque con posturas muy distintas: uno escéptico y el otro más abierto a posibilidades extraordinarias.

Conforme Abbey profundiza en el caso, los eventos se vuelven más personales. Ella misma comienza a experimentar fenómenos extraños en su propia casa, y eventualmente decide someterse a hipnosis para descubrir si también ella ha sido víctima de estos encuentros. Lo que descubre pondrá en riesgo su cordura, su familia y su propia vida.

La película se basa de forma muy libre y controvertida en supuestos casos reales de abducciones en Nome, Alaska, y utiliza la clasificación de Encuentros Cercanos de J. Allen Hynek, donde el Cuarto Tipo corresponde directamente a la abducción.

Al menos en su momento si recuerdo que esta película llegó a transmitirse con cierta regularidad en TV Abierta y de Paga, que al tener escenas que se apreciaban muy perturbadoras llegó a traumatizar a mucha gente entre todo lo raro y paranormal que ocurría con este tema de las abducciones extraterrestres. 

Me atrevería a decir que hasta cierto punto tenía cierto toque de real, que mucha gente y me incluyó en la lista, empezó a divagar si lo que se veía en pantalla era real, alimentado del morbo del tema de los OVNIS y el temor a lo desconocido...

Era una de esas cintas que aparecían constantemente en canales como Warner, TNT, Space o incluso en televisión local abierta, esa ambigüedad de saber si era verdad, fue precisamente lo que hizo que la película se quedara grabada en la mente de mucha gente, especialmente en aquellos que la vieron de niños o adolescentes o inclusive adultos por la televisión.

En 2009-2012 (antes de que el streaming dominara todo), todavía existía una cultura televisiva fuerte alrededor de lo paranormal y el fenómeno OVNI. Esto creó un caldo de cultivo ideal para la película.

Programas como los de Daniel Mausan en México durante parte de los 80´s y 90´s (y equivalentes en otros países de Latinoamérica y EU) eran muy populares. 

Mausan en esos años presentaba supuestos videos, testimonios, casos de abducciones y análisis “serios” de encuentros cercanos. 

Muchas personas crecían viendo esto como algo que “podría ser real”.

Jaime Maussan comenzó a investigar el fenómeno OVNI de manera profesional en 1984 a través del programa de televisión "60 Minutos", y consolidó su propio proyecto televisivo temático con el lanzamiento de su programa Tercer Milenio, el cual empezó a transmitirse en 1997.

El Cuarto Contacto llegó justo en ese momento y aprovechó perfectamente esa atmósfera cultural. 

No era solo una película de terror, sino que era una película que se sentía como una extensión de esos programas que veía uno los fines de semana.

Todo esto generaba que, al terminar la película, mucha gente se quedara con esa duda incómoda: “¿Y si esto está pasando de verdad en algún lugar?”

Hoy, con YouTube, TikTok y Netflix, el contenido OVNI y conspirativo está sobreexpuesto. Vemos 50 videos al día de supuestos OVNIS, abducciones o teorías, y eso ha diluido bastante el impacto. 

En cambio, en 2009-2011 todavía había un cierto “misterio” y seriedad alrededor del tema.


¿ESTA BASADO EH HECHOS REALES?

En su momento esta película se sentía como si se estuviera viendo algo prohibido, especialmente en las escenas que se partían en 2, dividida entre el vídeo filmado en un formato casero con una calidad más baja y su recreación durante la película, lo cual intensificó más la credibilidad y el terror generado en esta cinta.

En la película aparecen varias “entrevistas reales” (supuestamente grabadas años después de los eventos) con la verdadera Dra. Abigail Tyler

En esas tomas se ve a una mujer visiblemente demacrada, con ojeras pronunciadas, mirada perdida, voz quebrada y un aspecto físico que transmite un profundo agotamiento emocional y mental.

Generaba una empatía inmediata y una sensación de autenticidad. Ver a una mujer “real” (no a Milla Jovovich) hablando con dificultad, claramente afectada y con secuelas visibles, hacía que el espectador pensara:

“Esto no puede ser actuado… esta mujer realmente vivió algo horrible.”

Muchas personas mencionaban que esas entrevistas eran lo que más les perturbaba. No era solo miedo a los aliens, sino ver las consecuencias humanas a largo plazo: una madre que perdió a su hija, que apenas puede hablar de lo sucedido y que parece rota por dentro.

A eso súmenle la exposición a los brotes psicóticos de los pacientes en el filme, a pesar de que las escenas no muestran escenas explícitas, presuntas pistas de que algo malo estaba ocurriendo; especialmente en las grabaciones “reales”, hay distorsiones visuales, estática, interferencias y saltos en el video. 

Esto refuerza la idea de que algo sobrenatural está interfiriendo con la tecnología y con la realidad misma.

La voz de ultratumba es también uno de los puntos más recordados y aterradores. Durante las sesiones de hipnosis (sobre todo en la segunda mitad de la película), se escucha una voz grave, distorsionada y demoníaca hablando en supuesto sumerio antiguo. 

Esa voz es particularmente impactante después del secuestro de la hija de Abbey. Suena inhumana, autoritaria y malévola. Muchas personas coinciden en que esa voz es de lo más escalofriante de toda la cinta.

Mientras aparecen los créditos, se siguen escuchando audios reales (supuestamente) de reportes de avistamientos, llamadas a la policía y testimonios relacionados con los casos de Nome

No hay música dramática ni cierre hollywoodense. Solo voces, estática y más reportes… lo que deja al espectador con una sensación de que “la historia no ha terminado”.

Por eso mucha gente salió de la película (o apagó la televisión) con una sensación rara: no era solo miedo a los extraterrestres, sino miedo a no saber, a que algo así pudiera estar pasando sin que nos enteremos.

En 2009 todavía estábamos en una época de transición. Aunque internet ya existía, no era el hábito automático que tenemos hoy de “dudar de todo y chequearlo inmediatamente en Internet”. La mayoría de la gente todavía veía una película, especialmente una que se vendía como “basada en hechos reales”, y la procesaba con la mente más abierta y vulnerable.

Aunque El Cuarto Contacto se presentó y se comercializó como una historia basada en hechos reales, años después quedó completamente desmentida: toda la película es ficción pura.

La supuesta Dra. Abigail Tyler nunca existió. La mujer demacrada que aparece en las entrevistas “reales” es en realidad la actriz británica Charlotte Milchard, maquillada y dirigida para parecer traumatizada. 

Todas las grabaciones en blanco y negro, las sesiones de hipnosis y el material supuestamente “real” que se muestra en pantalla dividida fueron actuados y fabricados específicamente para la película.

Si bien es cierto que la ciudad de Nome, Alaska, registra un número elevado de desapariciones por habitante, las causas según investigaciones oficiales del FBI están relacionadas con el clima extremo, el alto consumo de alcohol y las peligrosas condiciones del terreno. En ningún momento se encontró evidencia alguna de abducciones extraterrestres ni de actividad OVNI.

El estudio Universal Pictures llevó el engaño demasiado lejos. Crearon artículos periodísticos falsos atribuidos a medios reales de Alaska y los usaron en la campaña de marketing. Esto generó tal molestia entre la prensa local y las familias de desaparecidos que Universal terminó pagando una indemnización y tuvo que retirar el material engañoso.

En resumen, El Cuarto Contacto es un claro ejemplo de marketing engañoso que aprovechó el morbo colectivo por las abducciones y el miedo a lo desconocido. Lo que en su momento se sintió como algo prohibido y perturbadoramente real, no era más que una hábil ficción cinematográfica bien ejecutada, pero completamente falsa.

Este tipo de cine pseudo-documental no era nuevo, pues El Cuarto Contacto se sumó a una tradición ya consolidada de películas de terror que jugaron con la idea de presentar su contenido como material real.

El caso más extremo y antiguo es Holocausto Caníbal (1980), una película italiana tan cruda y realista que mucha gente creyó que los actores habían muerto de verdad durante el rodaje. Su director, Ruggero Deodato, fue incluso llevado a juicio acusado de homicidio y tuvo que presentar a los actores vivos en la corte para demostrar que todo era ficción.

Diecinueve años después llegó El Proyecto de la Bruja de Blair (1999), que revolucionó el género. Gracias a un brillante marketing viral y a que internet todavía era muy precario, millones de personas creyeron que las cintas eran metrajes reales encontrados en el bosque. La película costó solo 60 mil dólares y recaudó más de 248 millones en todo el mundo.

El Cuarto Contacto (2009) utilizó la misma estrategia, pero adaptada al tema de las abducciones extraterrestres: split-screen, entrevistas “reales”, grabaciones supuestamente filtradas y una fuerte campaña que insistía en que estaba basada en hechos ocurridos en Nome, Alaska

Aunque ya existía más internet que en 1999, todavía no había la cultura actual de verificación inmediata.

Estas tres películas representan los ejemplos más importantes de cómo el terror ha utilizado el engaño y la ambigüedad entre ficción y realidad para generar un impacto mucho mayor en el público.

Además de que estas cintas recaudaron mucho dinero usando muy pocos recursos aprovechando la manipulación y el morbo, por lo que el Cuarto Contacto no solo repite el truco, sino que incluso en cierta manera lo perfecciona al agregar supuestas capas de realidad documentada entre las entrevistas, audio, etc. 

Con un toque de credibilidad científica que al menos en su momento, fue imperceptible para mucho público que lo que estaba viendo en pantalla era en realidad un montaje.

Otro aspecto destacable de El Cuarto Contacto es su excelente desempeño en el mercado doméstico. A pesar de no ser un fenómeno de taquilla masivo en cines, la película vendió muy bien en formato físico, especialmente en DVD. Solo en Estados Unidos generó más de 9.6 millones de dólares en ventas de DVD, cifra que subió a más de 10.6 millones si se incluye el Blu-ray.

Este éxito en el mercado de home video se debió principalmente al fuerte boca en boca que generó tras su estreno. Muchas personas que la vieron en cine o por televisión la recomendaban como “una de las películas más perturbadoras de los últimos años”, lo que impulsó las ventas.

Además, su constante rotación en canales de televisión abierta y de paga durante varios años ayudó a que llegara a un público mucho más amplio.

Como resultado, El Cuarto Contacto se convirtió en una película relativamente fácil de encontrar todavía hoy en tiendas de segunda mano, mercados de pulgas, plataformas como Mercadolibre, Amazon (sección usados) y colecciones particulares.

No es raro ver ejemplares de DVD en buen estado a precios accesibles, lo que demuestra que tuvo una distribución amplia y que mantuvo cierta popularidad con el paso del tiempo.

Este “estirón” en el mercado doméstico consolidó su estatus como una cinta de culto menor dentro del género de terror paranormal y pseudo-documental.

A pesar de ser completamente falsa y de haber usado un marketing engañoso, El Cuarto Contacto merece crédito por su habilidad para manipular al espectador. 

Logró generar auténtica duda y miedo en su época, tocando uno de los grandes interrogantes humanos: ¿estamos realmente solos en el universo?, así como el temor a lo desconocido, dado que el tema de los OVNIS es algo que sigue siendo muy ambiguo y especulativo. Ese germen de duda, esa incómoda ambigüedad, es quizá lo único que realmente permanece de la cinta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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